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Diálogo Iberoamericano

Núm. 10 / julio-agosto 1997. Pág. 29

De hilillos de agua helada nace el río Amazonas

Desde que el Amazonas fue visto por primera vez en territorio peruano por el capitán español Francisco de Orelllana, el 12 de octubre de 1542, numerosas historias de aventura y ficción se han escrito sobre los misterios que encerraban sus aguas y sus riberas, que alcanzan a tener 7,100 km. de largo. De ellas, destaca la leyenda de las Amazonas, que dieron origen al nombre del río. Mujeres guerreras que luchaban con gran fiereza y tenían sometidos a numerosos poblados. Si bien muchas historias se narraron sobre sus riquezas y misterios, se desconocía su naciente.

María C. Mestanza Malaspina (PUCP). / Un equipo de científicos y exploradores, integrado por el ingeniero Zaniel Novoa, profesor de la PUCP y coordinador de la expedición en el Perú, el periodista ítalo-polaco Jaceck Palkiewicz, el almirante (r) Guillermo Faura, el teniente Raúl Rojas representante de la Dirección Nacional de Hidrografía y Navegación, el andinista Juan Luis Tord, el explorador Renzo Grego, el glaciólogo ruso Sergei Ushnursev de la Academia de Ciencias y la geógrafa rusa Rima Chajrutdinova, partió, el 4 de julio del año pasado, hacia la Cordillera Occidental Chila (Arequipa-Perú), en busca del origen del Amazonas.
El objetivo de los exploradores no sólo era ubicar con exactitud el nacimiento del río sino estudiar también los principales factores que influyen en su origen y las relaciones que han establecido las comunidades de la zona con el ecosistema de alta montaña.
En el lugar de estudio, los investigadores prestaron mayor atención a cinco quebradas: Carhuasanta, Sillanque, Apacheta, Ccacansa y Yanacocha-Ancollahua, que de acuerdo a documentos de algunos investigadores en alguna de ellas nacía el Amazonas.
Con la ayuda de imágenes de satélite y fotografías aéreas precisaron que en la Quebrada Apacheta, ubicada en el monte Quehuisha a 5170 m.s.n., en el que discurre un riachuelo, que lleva el mismo nombre de la quebrada cuyas aguas brotan a una velocidad de 5 lit/seg. y a una temperatura de 0.2C., surge el majestuoso río.
Las aguas naturales que fluyen en el riachuelo Apacheta (manantial glaciar) proceden del deshielo de permafrost (suelo o subsuelo congelado) que descargan en su superficie. A medida que el agua discurre por la quebrada su temperatura aumenta y llega a alcanzar los 4.8C, antes de su confluencia con la quebrada Ccacansa, a 4700 m.s.n.m. Estos cambios de temperatura y estado van a ser muy importantes en la acumulación, desplazamiento y utilización posterior.
Según el informe del Ing. Novoa "el volumen de la descarga de la quebrada aumenta con el aporte de otros tantos hilillos, y a veces da la impresión de disminuir su caudal, cuando el agua sufre los efectos de la recongelación, frecuente en las altas montañas, no obstante consigue circular por debajo de las capas de hielo. Las aguas empiezan a correr con cierta libertad por una superficie de depósitos fluvioglaciares, flanqueados por recientes morrenas laterales, es el lecho de un antiguo valle glaciar suspendido, con una sección transversal de 100 m. en forma de U y una longitud de 6.5 km. al final del cual llegan con un volumen de 151 lit/seg y dan lugar a una hermosa cascada en el sector denominado puerta del Quehuisha".
Las aguas de la quebrada Apacheta y de las otras reúnen propiedades físicas y químicas que la califican como puras, dulces y buenas para múltiples usos. Los lugareños los emplean para el uso doméstico, el riego de pastizales y con fines energéticos.
Sin embargo, en esta área se ha producido un fenómeno de retroceso glaciar por el cual el límite inferior de las nieves persistentes se ubica a mayor altura. El retroceso alcanza un promedio anual de 4 mts. y la nieve ha desaparecido en algunos montes considerados anteriormente como nevados. Situación que amerita un estudio más profundo.


Un niño afecta al clima

Por sus efectos en el clima global, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad de São Paulo, Brasil, estudian el Fenómeno del Niño. Algunos años, al llegar diciembre, las personas que visitan la playas del Perú perciben el agua más caliente de lo normal. Para quienes profesan la religión católica -la mayoría de los habitantes de ese país-, esta es la señal del próximo arribo del niño Jesús.

Roberto Velasco Corona (UNAM). / Desde una perspectiva científica, el Fenómeno del Niño es originado por la interacción entre la atmósfera y la superficie del mar, no tiene periodicidad anual y aparece en cualquier época del año. Este fenómeno abarca desde las costas peruanas hasta la mitad del continente americano. Su presencia afecta al clima de diversas regiones del planeta, ya que el calentamiento de la superficie marina contribuye a la formación de nubes y, por ende, a una precipitación pluvial más intensa. En otros lugares, se produce el efecto contrario: retraso de la temporada de lluvias y bajo nivel de precipitación cuando la temperatura elevada del mar permanece durante junio, julio y agosto. De acuerdo con estudios realizados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existe una relación directa entre el Fenómeno del Niño y las sequías que ha padecido el norte del territorio mexicano en los últimos años.
Aunque este Niño ha acompañado al hombre a lo largo de la historia, en los últimos 20 años se ha incrementado el interés por estudiarlo más ampliamente, debido a su relación con cambios climáticos a escala planetaria. Incluso, la noticia sobre la presencia de este fenómeno repercute en la Bolsa de Valores de Nueva York, en los rubros de granos y pesquerías.
A pesar de que son conocidos sus efectos, aún existen incógnitas acerca de las causas que producen la anomalía. Por sus efectos en México y Brasil, la UNAM y la Universidad de São Paulo conjuntan esfuerzos en esta área, a través de la colaboración de los doctores Víctor Magaña, miembro del Centro de Ciencias de la Atmósfera y experto en estudios observacionales, y Tercio Ambrizi, quien aporta sus conocimientos sobre modelación matemática.
Según estimaciones, el Fenómeno del Niño podría presentarse con mayor intensidad y frecuencia en los próximos años, de ahí el interés de ambas universidades en apoyar la formación de recursos humanos y el desarrollo de más estudios que coadyuven a desentrañar los misterios que aún guarda esta eventualidad para las ciencias atmosféricas. "Pensamos que pudieran ocurrir más sequías en México, así como en el nordeste de Brasil, región en la que habitan casi 30 millones de personas", señala el Dr. Magaña.
Además de la colaboración con la Universidad de São Paulo, el grupo del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM trabaja con colegas de Estados Unidos, Cuba, Colombia, Costa Rica y de otros países de América Latina.


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