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Poesía y medio ambiente: Pessoa

El número 3 de DIALOGO IBEROAMERICANO dedicó una página a dos obras de arte literario que denuncian las consecuencias de la acción de hombre su entorno natural (de Antonio Machado y del jefe de los Suwamish), cuando esta llega a convertirse en razón de su propia perdición. En esa línea nos proponemos ofrecer retazos de la historia de nuestra literatura, claves en la defensa de nuestro medio ambiente o en la descripción de la relación, o su sueño, del hombre con la naturaleza.
Pessoa ofrece, en sus heterónimos, ejemplos de esta relación, como en los poemas de Alberto Caeiro que aquí ofrecemos en sus versiones portuguesa y española.

Eu nunca guardei rebanhos,

Mas é como se os guardasse.
Minha alma é como um pastor,
Conhece o vento e o sol
E anda pela mão das Estações
A seguir e a olhar.
Toda a paz da Natureza sem gente
Vem sentar-se a meu lado.
Mas eu fico triste como um p“r de sol
Para a nossa imaginaginação,
Quando esfria no fundo da planície
E se sente a noite entrada
Como uma borboleta pela janela.
Mas a minha tristeza é sossego
Porque á natural e justa
E é o que deve estar na alma
Quando já pensa que existe
E as mãos colhem flores sem ela dar por isso.
Como um ruído de chocalhos
Para além da curva da estrada,
Os meus pensamentos são contentes.
Só tenho pena de saber que eles são contentes,
Porque, se o não soubesse,
Em vez de serem contentes e tristes,
Seriam alegres e contentes.
Pensar incomoda como andar á chuva
Quando o vento cresce e parece que chove mais.
Não tenho ambições nem desejos.
Ser poeta não é uma ambição minha.
é a minha maneira de estar sozinho,
E se desejo às vezes,
Por imaginar, ser cordeirinho
(Ou ser o rebanho todo
Para andar espalhado por toda a encosta
A ser muita coisa feliz ao mesmo tempo),
é só porque sinto o que escrevo ao p“r do sol,
Ou quando uma nuvem passa a mão por cima da luz
E corre um silêncio pela erva fora.
Quando me sento a escrever versos
Ou, passeando pelos caminhos ou pelos atalhos,
Escrevo versos num papel que está no meu pensamento,
Sinto um cajado nas mãos
E vejo um recorte de mim
No cimo dum outeiro,
Olhando para o meu rebanho e vendo as minhas idéas,
Ou olhando para minhas idéas e vendo o meu rebanho,
E sorrindo vagamente como quem não compreende o que se diz
E que fingir que compreende.
Saúdo todos os que me lerem,
Tirando-lhes o chapéu largo
Quando me vêem à minha porta
Mal a diligência levanta no cimo do outeiro.
Saúdo-os e desejo-lhes sol,
E chuva, quando a chuva é precisa,
E que as suas casas tenham
Ao pé duma janela aberta
Uma cadeira predilecta
Onde se sentem, lendo os meus versos.
E ao terem os meus versos pensem
Que sou qualquer coisa natural-
Por exemplo, a árvore antiga
A sombra da qual quando creanças,
Se sentavam com um baque, cansados de brincar,
E limpavam o suor da testa quente
Com a manga do bibe riscado.

Nunca guardé rebaños,

pero es como si los guardase.
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y va de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza sin gente
viene a sentarse a mi lado.
Pero me quedo triste como una puesta de sol
para nuestra imaginación,
cuando refresca al fondo de la llanura
y se siente la noche entrada
como una mariposa por la ventana.
Pero mi tristeza es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe de estar en el alma
cuando ya piensa que existe
y las manos cogen flores sin que ella se de cuenta.
Como un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino,
mis pensamientos están contentos.
Sólo me da pena saber que están contentos,
porque, si no lo supiese,
en vez de estar contentos y tristes,
estarían alegres y contentos.
Pensar estorba como andar bajo la lluvia
cuando el viento arrecia y parece que llueve más.
No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.
Y si deseo a veces,
por imaginar, ser corderillo
(o ser el rebaño todo
para andar disperso por toda la ladera
siendo muchas cosas felices al mismo tiempo),
Y sólo porque siento lo que escribo a la puesta del sol
o cuando una nube pasa la mano por encima de la luz
y corre un silencio por la hierba adelante.
Cuando me siento a escribir versos
o, paseando por los caminos o por los atajos,
escribo versos un papel que está en mi pensamiento,
siento un cayado en las manos
y veo mi propia silueta
en lo alto de un otero,
mirando a mi rebaño y viendo mis ideas,
o mirando a mis ideas y viendo mi rebaño,
y sonriendo vagamente como quien no comprende lo que dicen
y quiere fingir que comprende.
Saludo a todos los que me lean,
sacándoles el sombrero ancho
cuando me ven a mi puerta
en cuanto la diligencia asoma en lo alto del otero.
Los saludo y les deseo sol,
Y lluvia, cuando la lluvia es necesaria,
y que sus caras tengan
junto a una ventana abierta
una silla predilecta
en donde se sienten, leyendo mis versos.
Y al leer mis versos, piensen
que soy alguna cosa natural-
por ejemplo, el árbol antiguo
a cuya sombra cuando niños
se sentaban con un sofoco, cansados de jugar,
y limpiaban el sudor de la frente caliente
con la manga del mandilón rayado.


Um renque de árvores lá longe, lá para a encosta.

Mas o que é um renque de árvores? Ha
árvores apenas.
Renque e o plural árvores não são cousas,
são nomes.
Tristes das almas humanas, que põem tudo em ordem,
Que traçam linhas de cousa a cousa,
Que põem letreiros com nomes nas árvores
absolutamente reais,
E desenham paralelos de latitude e longitude
Sobre a própria terra inocente e mais verde e florida do
que isso!

Una hilera de árboles allá lejos, allá hacia

la cuesta.
¿Pero qué es una hilera de árboles?
Sólo hay árboles.
Hilera y el plural árboles no son cosas, son nombres.
¡Tristes de las almas humanas, que lo ponen todo en orden,
que trazan líneas de cosa a cosa,
que ponen letreros con nombres en los árboles
absolutamente reales,
y dibujan paralelos de longitud y latitud
sobre la misma tierra inocente y más verde y florida que eso!


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